Comprar un coche ya modificado puede ahorrarte bastante trabajo. También puede dejarte una duda incómoda cuando llega el momento de pasar la ITV: ¿esa modificación está realmente registrada o simplemente está instalada?

La diferencia importa.

Un escape distinto, unas suspensiones modificadas, un cambio en las dimensiones de los neumáticos o la instalación de determinados elementos pueden afectar a las características con las que el vehículo fue homologado originalmente. Que una pieza esté bien instalada no significa automáticamente que figure en la documentación del coche.

Y aquí es donde merece la pena revisar los papeles antes de dar nada por hecho.

La ficha técnica es el primer documento que miraría

Si quieres saber si una reforma está reconocida oficialmente, empezaría por la ficha técnica del vehículo.

Este documento recoge las características técnicas del coche y las modificaciones que hayan sido incorporadas mediante los procedimientos correspondientes. Cuando una reforma ha sido legalizada, debe existir una anotación que permita identificarla.

No buscaría únicamente una frase que diga exactamente lo que aparece en el anuncio del coche. La descripción puede utilizar una terminología distinta de la que emplea la documentación técnica.

Por ejemplo, alguien puede anunciar un vehículo diciendo que lleva una suspensión deportiva, mientras que en la documentación aparece reflejada la reforma mediante sus características técnicas o una anotación específica.

Si tienes dudas, lo interesante es comparar lo que ves físicamente en el coche con lo que figura en la ficha.

¿Qué pasa si la modificación no aparece?

Aquí hay que separar dos situaciones.

Una cosa es que el coche lleve un accesorio que no tenga consideración de reforma de importancia y otra que se haya modificado una característica del vehículo que sí requiera legalización.

Si la modificación debía tramitarse y no aparece documentada, llevar el coche así a la inspección puede terminar en un defecto relacionado con la reforma no legalizada.

Esto explica por qué comprar un coche modificado sin revisar previamente su documentación puede salir caro. Quizá el propietario anterior utilizó el vehículo durante años sin tener ningún problema, pero eso no convierte la modificación en legal automáticamente.

También puedes comprobar la documentación de la reforma

Cuando una modificación ha sido legalizada, normalmente existe documentación asociada al proceso. Dependiendo del tipo de reforma, pueden intervenir un proyecto técnico, un certificado de taller, documentación del fabricante o un informe de conformidad, entre otros documentos.

No todos los cambios necesitan exactamente los mismos papeles.

Yo, si estuviera comprando un coche modificado, pediría al vendedor toda la documentación relacionada con la reforma y no me quedaría solamente con un «está homologado».

Una factura de un taller demuestra que alguien instaló una pieza. No demuestra por sí sola que la modificación haya quedado legalizada.

También revisaría que la documentación corresponda realmente con el vehículo. Una pieza homologada para un determinado modelo no significa que cualquier instalación realizada en otro vehículo quede automáticamente registrada.

Hay modificaciones que se detectan a simple vista

Esto es especialmente relevante antes de acudir a una estación de ITV.

Si el coche lleva unos muelles diferentes, una suspensión modificada, una reforma en el sistema de escape, cambios en la carrocería o determinadas modificaciones en el sistema de alumbrado, el inspector puede encontrarse con elementos que no coinciden con la configuración que figura en la documentación.

No hace falta que la modificación sea llamativa para que genere dudas.

Una reducción de altura, un cambio en determinadas dimensiones o una modificación de componentes puede alterar las características del vehículo aunque, desde fuera, parezca un cambio relativamente pequeño.

En una situación así, yo no esperaría al día de la inspección para descubrir qué ocurre. Revisaría antes la ficha técnica y los documentos de la reforma.

Si vas a comprar un coche modificado, haz esta comprobación

Hay una comprobación sencilla que puede evitar bastantes problemas.

Pide la documentación del vehículo y haz una lista de las modificaciones que puedes identificar físicamente. Después, busca en la ficha técnica las anotaciones correspondientes.

Si encuentras una diferencia, pregunta.

No hace falta asumir inmediatamente que el coche está mal legalizado. Puede tratarse de una modificación que no requiere anotación, de una descripción que utiliza otra denominación o de documentación que el propietario conserva aparte.

El problema aparece cuando nadie puede explicar de dónde sale una reforma que afecta claramente a las características del vehículo.

En ese momento, yo tendría bastante cuidado antes de comprar.

No confundas homologación de la pieza con legalización del coche

Este punto genera bastante confusión.

Que un componente tenga homologación o documentación propia no significa necesariamente que la reforma realizada en un vehículo concreto esté registrada.

Imagina unas llantas con unas determinadas características. El hecho de que el fabricante las comercialice legalmente no implica que cualquier combinación de dimensiones, neumáticos y separadores pueda instalarse en cualquier coche sin consecuencias administrativas o técnicas.

La pregunta no es solamente «¿esta pieza está homologada?».

La pregunta correcta es: ¿esta modificación concreta está legalizada para este vehículo y aparece reflejada cuando corresponde?

Esa diferencia puede ahorrarte una visita innecesaria al taller y otra a la ITV.

Revisar antes de la inspección sale más barato que improvisar después

Si ya sabes que el coche ha sufrido modificaciones, revisa la documentación con cierta antelación. Si falta algún certificado o existe una reforma que no aparece registrada, todavía tendrás margen para consultar con un taller especializado en reformas o con un profesional técnico.

También puedes acudir a una estación como ITV Alcoy para resolver dudas relacionadas con la inspección y comprobar qué documentación puede ser necesaria según el caso.

La situación cambia bastante dependiendo de qué se haya modificado: no se tramita igual una reforma de suspensión que una modificación de carrocería o una alteración de determinados elementos mecánicos.

La idea es sencilla: antes de confiar en que una modificación está «homologada», busca dónde está reconocida oficialmente.

La ficha técnica suele ser el punto de partida más útil. Si lo que aparece en el documento y lo que lleva el coche no encajan, hay una cuestión que resolver antes de pasar la ITV.

Alejandro Ferrer: Técnico experto en ITV y seguridad del automóvil

Alejandro Ferrer: Técnico experto en ITV y seguridad del automóvil

Soy Alejandro Ferrer, técnico especializado en inspecciones ITV y seguridad del automóvil. Durante años he trabajado revisando vehículos y ayudando a conductores a entender mejor los requisitos técnicos que se exigen en cada inspección.

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